Hay piezas que se hacen para durar para siempre, y hay piezas que se hacen para ser únicas. En esta colección decidimos juntar las dos cosas: la plata .925, que es resistente y atemporal, y la concha de abulón, que nunca se repite igual dos veces.
Si ya tienes una pieza de esta colección (o estás por comprarla), este blog es para ti. Te platicamos qué hace especiales a estos dos materiales, por qué los combinamos, y sobre todo, cómo cuidarlos para que te duren muchísimo tiempo.
La plata .925: la base de todo
Cuando hablamos de plata .925, hablamos de plata de ley: 92.5% plata pura y 7.5% de otros metales que le dan resistencia (la plata pura sola es demasiado suave para hacer joyería duradera). Es el estándar que usan las casas de joyería serias en todo el mundo, y es el único material con el que trabajamos desde 1997.
[FOTO: detalle macro de la plata, mostrando el brillo y la textura]
Cada pieza la fabricamos nosotros mismos, con troqueles y diseños originales que llevan casi 30 años perfeccionándose en Taxco, Guerrero. Eso significa que no estás comprando un diseño genérico: estás comprando algo que diseñamos, fabricamos y revisamos pieza por pieza.
La concha de abulón: el alma de la pieza
El abulón es un molusco marino, y su concha tiene una capa interior de nácar que refleja la luz en tonos azules, verdes, morados y plateados, dependiendo de cómo le pegue la luz. Ese efecto se llama iridiscencia, y es 100% natural — no se pinta ni se simula.

Esto tiene una consecuencia bonita: como cada concha es distinta, ninguna pieza de abulón es exactamente igual a otra. Aunque compres el mismo modelo que tu mejor amiga, los reflejos de tu pieza van a ser un poquito diferentes a los de ella. Literal, tienes algo irrepetible.
La otra cara de la moneda es que el abulón, a diferencia de la plata, es un material delicado. No es frágil al punto de romperse con cualquier cosa, pero sí necesita un cuidado distinto al que le darías a una pieza 100% de plata.
Por qué combinamos algo resistente con algo delicado
Es justo el punto: la plata .925 le da estructura y durabilidad a la pieza, mientras que el abulón le da esa parte visual que cambia con la luz y que hace que cada pieza se sienta especial. Uno aguanta el uso diario, el otro le da el factor "wow".

Por eso esta sección de cuidados es tan importante: si sabes cuidar bien las dos partes, tu pieza te va a acompañar por años.
Cómo cuidar tu pieza de plata .925 + abulón
Lo que sí debes hacer
- Guárdala por separado. Lo ideal es una bolsita individual o un compartimento aparte, para que no se raye con otras piezas.
- Pónla al final. Perfume, crema, y spray para el cabello primero; tu joyería después. Esto aplica para la plata y para el abulón.
- Limpia la plata con un paño suave y seco, idealmente de microfibra. Si se ve opaca, un paño para plata (de los que venden en cualquier tienda de joyería) hace maravillas.
- Limpia el abulón solo con un trapo húmedo, sin tallar fuerte, y sécalo de inmediato.
- Quítatela antes de bañarte, hacer ejercicio o entrar al mar/alberca. El cloro y la sal son los enemigos número uno del abulón.
Lo que NO debes hacer
- ❌ No uses bicarbonato, pasta de dientes ni productos abrasivos en el abulón — son trucos que funcionan para plata sola, pero pueden opacar o dañar el nácar.
- ❌ No la metas a un limpiador ultrasónico. Funciona para plata, pero puede dañar el abulón.
- ❌ No la dejes mucho tiempo bajo sol directo — el abulón puede perder intensidad de color con el tiempo si se expone constantemente.
- ❌ No la sumerjas en agua, aunque sea "tantito". El abulón es poroso y puede absorber humedad.

En resumen
La plata .925 te da una base que dura toda la vida; el abulón te da un detalle que jamás se va a repetir igual en otra pieza. Cuidando ambos de forma correcta — plata con paño seco, abulón con trapo húmedo, y lejos del agua de mar, cloro y químicos fuertes — tu pieza se va a mantener viéndose como el primer día.
¿Tienes dudas sobre el cuidado de alguna pieza en especial? Mándanos mensaje, con gusto te ayudamos. 🤍